Cuántos BTU necesita tu aire acondicionado
Introduce los metros cuadrados de la habitación y la exposición al sol: obtén los BTU y los kW recomendados.
Cómo funciona
La potencia depende de los metros cuadrados, la altura, la exposición al sol y las personas presentes. Si te quedas corto no enfría; si te pasas, gastas energía y el equipo se enciende y se apaga constantemente.
Referencia
Más o menos 300-400 BTU por m²: esta estimación te ayuda a elegir entre modelos (9000, 12000, 18000 BTU…).
Qué es un BTU, y por qué se sigue usando
El BTU es una unidad de energía anglosajona, y lo que se lee en los aires acondicionados es en realidad una potencia: BTU por hora. La conversión es cómoda de recordar, porque 3.412 BTU/h hacen aproximadamente un kilovatio: un 9.000 son 2,6 kW, un 12.000 unos 3,5, un 18.000 unos 5,3.
Cuidado con no confundirla con el consumo eléctrico: un 9.000 no consume 2,6 kW, consume alrededor de un tercio, porque una bomba de calor no produce frío sino que lo traslada de sitio. Es la relación entre los dos números, medida a lo largo de una temporada entera, la que da los valores SEER y SCOP que están en la etiqueta.
Por qué demasiado grande es peor que demasiado pequeño
Es el punto menos intuitivo. Un aparato sobredimensionado alcanza la temperatura deprisa y se apaga, luego vuelve a arrancar, y en esos ciclos cortos no le da tiempo a deshumidificar: la habitación queda fría y húmeda a la vez, que es la peor sensación posible, y mientras tanto el compresor se desgasta y el consumo sube.
Un aparato bien dimensionado, en cambio, trabaja casi siempre a régimen reducido y en silencio, que es exactamente para lo que se inventó el inverter. Si hay que equivocarse, mejor por poco hacia abajo: los pocos días extremos del año cuestan unos minutos de espera, no una instalación equivocada durante diez años.
Lo que desplaza la cuenta mucho más que los metros cuadrados
La orientación: una habitación al sur con grandes cristaleras puede pedir un cincuenta por ciento más que otra idéntica al norte. El último piso bajo una cubierta sin aislar es el peor caso que existe. Las ventanas: un doble acristalamiento reciente cambia la demanda más que cualquier metro cuadrado. Y el calor producido dentro: las personas, el horno, un ordenador encendido todo el día, un frigorífico.
Por eso la regla de los 300 a 400 BTU por metro cuadrado es un punto de partida y no una respuesta: en una buhardilla orientada al oeste puede quedarse corta a la mitad, en un piso entre dos plantas calefactadas puede ir sobrada.
Antes de comprar, tres cosas que pesan tanto como la potencia
El multisplit no suma potencias: dos unidades interiores de 9.000 no exigen un motor exterior de 18.000, porque casi nunca funcionan al máximo a la vez, y el dimensionado lo hace el fabricante con sus tablas. La posición de la unidad interior cuenta más de lo que parece: el aire frío baja, así que arriba y sin apuntar a las personas. Y el gas refrigerante: las instalaciones nuevas usan mezclas de bajo impacto, y quien instala debe estar habilitado y entregar la documentación.
Por último el ruido, que es el motivo de descontento más frecuente en un dormitorio: en las fichas técnicas hay que mirar el valor a velocidad mínima, no el medio.
Herramientas cercanas
Las medidas de la habitación las da Área y volumen de la habitación. Para lo que cuesta tenerlo encendido está Coste de la electricidad, para cuánto se ahorra aislando Ahorro aislando la casa, y para la condensación y el moho Punto de rocío.