Foto de carné casera

Sube una foto, encuadra la cara dentro de la guía y descarga una hoja de 4×6" (10×15 cm) con 8 fotos de carné de 35×45 mm: imprímela como una foto normal.

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Cómo usarla

Sube una foto reciente, de frente y bien iluminada; arrastra y haz zoom hasta que la cara llene el óvalo de la guía (en la mayoría de las fotos de carné europeas la cara debe ocupar el 70-80% de la altura). Después descarga la hoja de 4×6" e imprímela en cualquier quiosco de fotos o impresora eligiendo «tamaño real» (sin escalar): obtendrás 8 fotos para recortar por las líneas.

Requisitos habituales de los documentos

Fondo liso y claro (blanco o gris claro), expresión neutra con la boca cerrada, mirando a la cámara, sin sombras en la cara ni detrás de la cabeza, sin prendas en la cabeza (salvo por motivos religiosos) y sin reflejos en las gafas. La foto debe ser reciente (últimos 6 meses). Nota: 35×45 mm es el estándar en la mayor parte de Europa; los pasaportes de EE. UU. usan 2×2 pulgadas.

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Las medidas que cuentan, y por qué la cara es la regla de verdad

El formato italiano es de 35 por 45 milímetros, pero la medida del papel es la parte fácil: lo que hace que rechacen una foto es casi siempre la proporción de la cara. Las normas ICAO, que Italia sigue para pasaportes y documentos de identidad electrónicos, piden entre 32 y 36 milímetros desde la punta de la barbilla hasta lo alto de la cabeza, es decir alrededor del setenta u ochenta por ciento de la altura.

De ahí se deduce que una foto en la que la cara es pequeña, o al contrario cortada por arriba, no se recupera con un recorte: hay que repetirla. Y es la razón por la que el óvalo guía no es un adorno gráfico, es la limitación real.

Las reglas que hacen rechazar una foto

El fondo claro, uniforme y sin sombras: una pared blanca con la sombra de la cabeza detrás ya es motivo de rechazo. Expresión neutra, boca cerrada, ojos abiertos y bien visibles, mirada recta a la cámara. Nada de gafas de sol, y con gafas graduadas ni reflejos ni monturas que tapen los ojos.

Nada de sombreros, con la excepción de las prendas llevadas por motivos religiosos, que se admiten siempre que el óvalo de la cara quede descubierto de la frente a la barbilla. Y nada de fotos retocadas: el retoque que adelgaza la cara o quita un lunar hace fallar la comparación automática en el control de frontera, que es exactamente para lo que existe la foto.

Cómo se hace en casa, si de verdad hace falta

Con la luz de una ventana delante, no de lado y no a la espalda, y a un par de metros de una pared clara, para que la sombra no caiga sobre ella. La cámara hay que sostenerla a la altura de los ojos y a metro y medio aproximadamente: más cerca el objetivo deforma los rasgos, más lejos se pierde detalle.

Mejor que la foto la haga otra persona que usar el brazo estirado, y mejor la cámara trasera que la frontal, que tiene menos resolución y distorsiona más. Una última cosa que casi todo el mundo falla: el selfie lo refleja muchas aplicaciones, y una foto invertida no es la persona que se presentará en la ventanilla.

Cuándo la foto casera no basta

Para el pasaporte y para el documento de identidad electrónico la foto se captura o se verifica en la ventanilla, y los requisitos los comprueba un funcionario o un programa. En muchos municipios la fotografía hay que entregarla además en formato digital con características precisas, que cambian de un municipio a otro.

Merece la pena por tanto comprobar los requisitos del organismo antes de imprimir: esta página prepara una hoja de 10 por 15 con varias copias listas para recortar, y va perfecta para carnés, abonos, inscripciones y solicitudes. Para un documento de identidad, en cambio, el riesgo de tener que volver es real.

Herramientas cercanas

Para el fondo está Fondo transparente, para las medidas Redimensionar foto y para el peso que exige un formulario Comprimir a un peso exacto. Para una imagen de perfil redonda está Foto redonda.