Ración diaria de pienso
Introduce la necesidad calórica de tu mascota y las calorías por 100 g del paquete: obtén los gramos de comida al día.
Para qué sirve
Los paquetes indican las calorías por 100 g: sabiendo la necesidad de tu mascota, puedes calcular la ración exacta en vez de ir a ojo.
Consejo
Usa primero la herramienta «Necesidad calórica de perro/gato» para obtener las kcal diarias y luego introdúcelas aquí. Reparte la ración en dos comidas.
Por qué no hay que fiarse de la tabla del saco
Las indicaciones impresas en el envase son para un animal «medio» de ese peso, y casi siempre son generosas: no tienen en cuenta la esterilización, la edad, cuánto se mueve de verdad ni el hecho de que quien las escribe no tiene interés en que el saco te dure. Partir de las calorías es más preciso, porque la dosis pasa a ser la de tu animal y no la de su tamaño.
La cuenta es trivial pero hay que hacerla con el número correcto: las kilocalorías por 100 gramos están en el envase (a veces como «energía metabolizable»). Si el saco da el valor por kilo, se divide entre diez.
Las golosinas cuentan, y más de lo que parece
Es la fuga que echa a perder casi todas las dietas: los premios, las galletas y los trocitos de queso no van al cuenco y por eso no se cuentan, pero son calorías a todos los efectos. La regla veterinaria es clara: los premios no deberían superar el 10% de las calorías diarias, y ese 10% hay que quitarlo de la ración, no añadirlo.
En un perro pequeño la desproporción impresiona: una galleta de veinte gramos puede ser una décima parte de su día. Es el motivo por el que los perros pequeños engordan mucho más fácilmente, comiendo «poquísimo».
La báscula gana al vaso medidor
El vaso de plástico que viene en el saco es cómodo e impreciso: el mismo vaso de pienso pesa hasta un veinte por ciento más o menos según lo lleno que esté y la forma de las bolitas. En una ración diaria es una diferencia que a lo largo de un año se nota. Una báscula de cocina cuesta diez euros y quita el problema para siempre.
Y el control de verdad no es ningún número: es tocar al animal. Las costillas deben notarse al pasar la mano, sin apretar, y la cintura debe verse desde arriba. Si no se notan, hay que reducir la ración aunque la cuenta diga que es correcta; si sobresalen, al revés. La cuenta es el punto de partida, el cuerpo es la comprobación — con los cambios hechos despacio y valorados después de dos o tres semanas.
Herramientas cercanas
Para la necesidad que hay que meter aquí están Necesidades calóricas del perro y Necesidades calóricas del gato. Para el agua está Agua para perros y gatos, y para lo que no hay que dar nunca Alimentos peligrosos para mascotas.