Generador de códigos QR
Crea un código QR a partir de un enlace, un texto o las credenciales de tu Wi-Fi y descárgalo en PNG o SVG. Todo funciona en tu navegador y no se envía ningún dato a internet.
Para qué sirve el nivel de corrección de errores
Un código QR se puede leer aunque esté parcialmente dañado o tapado, gracias a la corrección de errores. Cuanto más alto es el nivel (hasta «Máxima»), más legible sigue siendo el código si se raya o si lleva un logo en el centro, pero necesita más módulos y el patrón se vuelve más denso. Para el uso diario, Media es el mejor equilibrio.
¿PNG o SVG?
Descarga el PNG para usarlo enseguida en redes sociales, documentos o diapositivas. Elige el SVG si necesitas imprimirlo en grande (folletos, carteles, pegatinas): es un vector, así que se mantiene nítido a cualquier tamaño. Mantén siempre un buen contraste entre el color y el fondo, o algunos lectores no podrán escanearlo.
Más texto, más cuadraditos
Un código QR no tiene un tamaño fijo: crece con lo que contiene, y crece a escalones (las «versiones», de 21x21 módulos en adelante). Una dirección corta cabe en una rejilla poco densa que se lee de lejos; la misma dirección con treinta caracteres de seguimiento produce una rejilla apretada que hay que enfocar de cerca.
La regla práctica es acortar el texto antes de generar el código, no agrandar el código después. En un cartel, la diferencia entre una URL de 25 caracteres y una de 120 es la diferencia entre un código que se lee desde la acera y uno que se lee a medio metro.
Un nivel de corrección alto no siempre es mejor
La corrección de errores permite leer el código aunque esté estropeado o tapado en parte: en el nivel más alto se recupera hasta el 30 % del código. Es lo que permite poner un logotipo en el centro sin romper nada.
Pero la redundancia ocupa espacio y densifica la rejilla: subir el nivel con el mismo texto produce un código más denso, y por tanto más difícil de leer de lejos. El nivel alto tiene sentido en una pegatina que se va a ensuciar o en una etiqueta mal impresa, no en una pantalla.
Dónde se imprime el código lo cambia todo
Las dos medidas que deciden si un QR funciona son el tamaño físico y la distancia de lectura: la regla empírica es que el lado del código debe ser al menos una décima parte de la distancia desde la que se va a enfocar. Un cartel leído a dos metros necesita veinte centímetros.
Hace falta además el margen blanco alrededor, de al menos cuatro módulos, y un contraste de verdad: código oscuro sobre fondo claro. Invertido (claro sobre oscuro) muchos teléfonos no lo leen, e impreso encima de una foto casi ninguno.
Herramientas cercanas
Para comprobar que el código hecho es legible está Lee un código QR. Los dos casos más pedidos ya tienen su propia página: Código QR para el WiFi y Enlace de WhatsApp.