Girar las páginas de un PDF
Ves todas las páginas, giras solo las torcidas y descargas el PDF puesto derecho. El archivo no sale de tu dispositivo.
Un archivo PDF
Dos cosas distintas se llaman las dos «página torcida»
Un lector de PDF te las enseña idénticas, pero nacen de dos maneras opuestas, y vale la pena saberlo porque explica por qué ciertas herramientas «no funcionan». En el primer caso la página lleva escrito dentro de sí cuánto hay que girarla: el contenido está dibujado derecho y hay una instrucción aparte que le dice al lector que lo enseñe girado. Es lo que hace un escáner cuando reconoce el sentido por sí solo.
En el segundo caso la página se declara derecha y no lo está: el contenido está dibujado de lado, y en el archivo no hay ninguna instrucción que corregir. Es el escaneo mal hecho, y es el caso que la gente tiene de verdad entre manos. Esta página arregla los dos, porque para entender el sentido no mira la instrucción: mira hacia dónde corre la escritura.
Cómo entiende el sentido por sí sola, y cuándo en cambio calla
El texto dentro de un PDF no es una imagen de letras: cada trozo lleva consigo la dirección en la que corre. Sumando cuántos caracteres corren en cada uno de los cuatro sentidos se sabe dónde está arriba, sin reconocimiento óptico y sin descargar nada. En las hojas de prueba construidas a propósito, con el sentido conocido de partida, la cuenta acertó 33 páginas de 33 y no falló ninguna.
Pero hay páginas de las que no se puede decir nada, y entonces no se dice: una página en blanco no tiene sentido, una con dos palabras no tiene bastante, y una tabla con los encabezados girados tiene escritura en varias direcciones. Sobre todo, un escaneo sin texto dentro es solo una imagen: ahí no hay ninguna escritura que leer, la página te lo declara y las giras mirándolas. Un reconocimiento que adivinase también en esos casos giraría por error las tablas horizontales, que son horizontales a propósito.
Girar una página no toca lo que hay dentro
La rotación no redibuja y no recomprime nada: se añade al documento la instrucción que dice cómo enseñar esa página. El texto sigue siendo texto, así que se puede seguir seleccionando y buscando; las imágenes se quedan como estaban, con la misma calidad y el mismo peso; y el archivo que sale es el documento de antes, girado. Es la diferencia entre esto y convertir las páginas en fotografías, que en cambio se lleva la búsqueda por delante e hincha el archivo.
Por el mismo motivo una página que ya está derecha no se toca: si no le has dado ningún giro, para ella no se escribe nada. Y si cambias de idea, el botón «Dejarlo como estaba» lo pone todo a cero sin tener que volver a cargar el archivo.
Las herramientas de al lado
Si además de girarlas quieres también reordenarlas o eliminar alguna, el sitio adecuado es Organizar un PDF. Si el PDF es un escaneo y te gustaría poder buscar palabras dentro, antes conviene pasar por Hacer buscable un PDF escaneado, que le pone el texto debajo de las imágenes.
Si en cambio la foto de un documento está torcida porque la has hecho de refilón, eso no es un problema de rotación sino de perspectiva, y se endereza con Enderezar un documento fotografiado. Y para sacar las páginas como archivos de imagen está De PDF a imágenes.