Recortar un vídeo
Elige el inicio y el final y descarga solo la parte que necesitas, en MP4. Todo ocurre en tu navegador: el vídeo nunca se sube a internet.
MP4, MOV, WEBM, AVI, MKV…
Para qué sirve
Perfecto para sacar un clip de un vídeo más largo: la mejor jugada de un partido, un trozo de una videollamada, la parte útil de una grabación o una escena para compartir. La parte recortada se vuelve a codificar en MP4 H.264 para que sea precisa y se reproduzca en todas partes.
Consejo
Usa el reproductor de arriba para encontrar los puntos exactos: pausa y pulsa «⏱️ Aquí» para fijar el inicio y el final en el segundo justo (o la décima de segundo).
Por qué un vídeo no se corta donde quieras
Un archivo de vídeo no contiene una imagen entera por cada fotograma: contiene una completa de vez en cuando, el fotograma clave, y en medio solo las diferencias respecto a ella. Cortar en un punto cualquiera significa por tanto partir de una descripción de diferencias sin tener la imagen de referencia, y por eso algunos cortes rápidos muestran los primeros segundos emborronados o grises.
Hay dos caminos. Cortar en el fotograma clave más cercano, que es instantáneo y no toca la calidad pero mueve el punto una fracción de segundo. O recodificar, que permite cortar en el fotograma exacto pero rehace el vídeo desde cero, así que tarda más y cuesta una pizca de calidad.
Dónde poner el principio y el final
El error típico es cortar demasiado justo. En el habla conviene dejar medio segundo antes de que alguien empiece a hablar y otro tanto después de la última sílaba: un corte pegado a la palabra suena brusco aunque sea técnicamente correcto, porque al oído le falta la respiración.
En los clips destinados a redes vale lo contrario: los primeros dos o tres segundos deciden si alguien sigue mirando, así que todo lo anterior al momento interesante hay que quitarlo. Es la misma razón por la que los vídeos que empiezan con «hola a todos, bueno, hoy os voy a hablar de» pierden la mitad de los espectadores antes del contenido.
Lo que el corte se lleva consigo
El audio se corta junto con el vídeo, y ahí es donde se oyen los defectos: si el corte cae en medio de una palabra o sobre una nota que todavía suena, se oye un clic. Si el vídeo termina con una cola de música, conviene mover el final a un silencio, no al fotograma perfecto.
Quedan fuera del recorte dos cosas que a menudo hacen falta: los subtítulos incorporados, que si son una pista aparte hay que resincronizar, y los metadatos, como la fecha de grabación y la posición GPS, que un recorte suele conservar. Si el vídeo se va a compartir, son datos que conviene comprobar.
El peso, y por qué no baja en proporción
Cortar por la mitad un vídeo no reduce necesariamente el archivo a la mitad: depende de cuánto se mueva la imagen en la parte que queda. Una escena estática ocupa poquísimo, una toma movida o llena de detalle ocupa muchísimo, y la misma duración puede pesar cinco veces más.
Si el objetivo es bajar de un límite de peso para un chat o un portal, el corte por sí solo a menudo no basta: hay que reducir también resolución o bitrate, que es otra operación. Y conviene recordar que los adjuntos de correo crecen alrededor de un tercio respecto al archivo en disco, así que el margen hay que tomarlo más ancho de lo que parece.
Herramientas cercanas
Para saber qué contiene realmente el archivo está Qué vídeo es en realidad, para estimar el peso Bitrate y peso del vídeo y para comprimirlo Comprimir vídeo. Para el audio Extraer audio del vídeo y Volumen del vídeo, para una imagen fija Fotograma de un vídeo.