Profundidad de campo
Sensor, focal, diafragma y distancia al sujeto: obtén la zona nítida (desde dónde hasta dónde) y la distancia hiperfocal para paisajes.
Cómo funciona
La profundidad de campo es la zona que se ve nítida alrededor del punto de enfoque: depende de la focal, el diafragma, la distancia y el tamaño del sensor (a través del «círculo de confusión»). Los diafragmas cerrados (números f altos), las focales cortas y los sujetos lejanos la aumentan; los teleobjetivos y los diafragmas abiertos la reducen (el efecto «fondo desenfocado»).
El truco de la hiperfocal
Enfocar a la distancia hiperfocal deja nítido todo desde la mitad de esa distancia hasta el infinito: la técnica clásica del paisaje. Fórmulas ópticas estándar; los valores son orientativos porque la «nitidez aceptable» depende también de la ampliación de la copia.
Las cuatro cosas que la deciden
El diafragma es el mando más directo: cerrarlo de f/2 a f/8 ensancha muchísimo la zona nítida. La distancia al sujeto cuenta todavía más, y de forma no lineal: acercarse a medio metro hunde la profundidad a unos pocos centímetros, y por eso el macro es tan difícil. La focal actúa en el mismo sentido: un teleobjetivo aísla, un gran angular mantiene todo enfocado.
La cuarta es el sensor, y actúa de forma indirecta: para encuadrar la misma escena con un sensor pequeño hay que usar una focal más corta o alejarse, y son esas dos cosas las que cambian el resultado. Es la razón por la que un teléfono tiene dificultades para desenfocar el fondo y una cámara de formato completo lo hace sin esfuerzo.
El círculo de confusión, es decir qué quiere decir «nítido»
Fuera del plano de enfoque, un punto ya no es un punto: se convierte en un pequeño disco. Mientras ese disco sea lo bastante pequeño el ojo lo lee como nítido, y el umbral por debajo del cual ocurre se llama círculo de confusión. No es una constante universal: depende de cuánto se vaya a ampliar la foto y de a qué distancia se vaya a mirar.
De ahí se deduce algo desconcertante: la profundidad de campo no es una propiedad de la foto, sino de la pareja foto y observador. La misma imagen vista como miniatura en el teléfono está nítida entera; impresa y mirada a un metro revela que el foco estaba ligeramente detrás. Por eso los valores calculados son orientativos y hay que tomarlos como un orden de magnitud.
La hiperfocal, y su precio
Enfocando a la distancia hiperfocal se obtiene la mayor zona nítida posible: desde la mitad de esa distancia hasta el infinito. Es la técnica clásica del paisaje, y servía cuando las cámaras tenían la escala de distancias grabada en el objetivo.
Tiene sin embargo un coste que los manuales cuentan poco: en el infinito la nitidez es solo la mínima aceptable, no la máxima. Si en la foto hay una montaña lejana que tiene que salir incisiva, conviene enfocar allí y aceptar que el primer plano quede blando, o hacer dos tomas. La regla práctica de los paisajistas es enfocar aproximadamente a un tercio de la escena y cerrar el diafragma, comprobando después ampliando en la pantalla.
Cerrar demasiado empeora
Pasado cierto punto, cerrar el diafragma deja de añadir nitidez y empieza a quitarla: la luz que pasa por un agujero muy pequeño se difracta, y la imagen se ablanda en todo el fotograma. El umbral depende del sensor, y llega antes en los pequeños: en un APS-C se nota ya en torno a f/11, en un formato completo más tarde.
La consecuencia práctica es que f/22 casi nunca es la elección correcta para tenerlo todo enfocado: se pierde más por difracción de lo que se gana en profundidad. Cuando de verdad hace falta todo nítido, el camino moderno es el apilado de enfoque, es decir varias tomas con enfoques distintos unidas después.
Herramientas cercanas
Para las demás cuentas fotográficas está Cálculo del filtro ND. Sobre las imágenes resultantes trabajan Redimensionar foto, Comprimir imagen y Convertir imagen, y los datos de disparo se leen en Datos EXIF de la foto.