Ruleta de la fortuna
Escribe tus opciones (una por línea), gira la rueda y deja que el azar decida: perfecto para sorteos, repartir turnos y decisiones difíciles.
Un sorteo justo, con su punto de suspense
Todos los sectores de la ruleta son exactamente del mismo tamaño, así que todas las opciones tienen exactamente la misma probabilidad de ganar: con 5 entradas, un 20% cada una. El resultado del giro lo decide el generador de números aleatorios de tu navegador antes incluso de que la rueda empiece a moverse; la desaceleración del final es puro teatro y nunca cambia el resultado. Piensa en ello como sacar un nombre de un sombrero, solo que mucho más divertido de ver.
Formas de usar la ruleta
Quién friega los platos esta noche, qué pedir para cenar, quién presenta primero, el orden de turnos en un juego de mesa o el ganador de un pequeño sorteo entre amigos. Marca "quitar al ganador" para hacer sorteos por eliminación: una vez que sale un nombre, desaparece de la ruleta, lo que resulta ideal para repartir los turnos de todo un grupo uno detrás de otro.
Por qué un sorteo visible convence más que un número
Un generador que imprime un nombre es matemáticamente idéntico a una ruleta que gira, pero no tiene el mismo efecto sobre las personas: la ruleta enseña el proceso, y quien mira ve que todos los sectores estaban ahí y que no se quitó ninguno. Es la misma razón por la que los sorteos públicos se hacen ante notario en vez de con una hoja de cálculo.
En un grupo esto cuenta más que la matemática: un sorteo aceptado es aquel del que nadie sospecha, y los dos segundos de suspense son exactamente lo que lo vuelve aceptable. Quien organiza algo con amigos lo sabe: el método tiene que ser visible antes del resultado, no explicado después.
Las opciones se escriben antes, no después
La regla que hace justo un sorteo es que la lista quede cerrada antes de girar. Añadir una entrada después de ver el resultado, o repetir porque «había salido mal», lo anula todo: lo que queda no es un sorteo sino una elección disfrazada, y en un grupo se dan cuenta todos.
Vale también para el caso contrario: si una opción no es realmente aceptable, no hay que ponerla en la ruleta. Meter entre las opciones algo que uno espera que no salga es la forma más rápida de acabar teniendo que hacerlo, o teniendo que hacer trampa delante de todos.
Cuándo conviene repetir y cuándo no
Si la ruleta sirve para decidir una sola cosa, el resultado es ese y ya está. Si sirve para establecer un orden — quién empieza, luego quién va segundo — hay que quitar la entrada sorteada y volver a girar, o la misma persona puede salir dos veces y el orden no se forma.
Luego está el caso de la repetición semanal: quién friega esta noche. Con un sorteo independiente cada vez, es completamente normal que la misma persona salga tres veces seguidas, y la sensación de injusticia es fuerte aunque el método sea correcto. En esos casos conviene una rotación, es decir una lista que se recorre: es menos divertido y mucho más pacífico.
El caso en el que los sectores no deben ser iguales
Aquí todas las entradas tienen la misma probabilidad, y casi siempre es lo correcto. Pero hay situaciones en las que no lo es: si una persona ya ha fregado tres veces y otra ninguna, un sorteo equitativo no produce un resultado equitativo, porque trata como iguales dos situaciones distintas.
La forma sencilla de ponderar las probabilidades es repetir una entrada: quien tiene menos turnos a sus espaldas aparece dos veces y tiene el doble de posibilidades. Es un truco tan viejo como las loterías, y resuelve el noventa por ciento de los casos en los que un sorteo uniforme parece injusto.
Herramientas cercanas
Para una elección entre dos está Cara o cruz, para los dados Lanzar los dados y para los números Generador de números aleatorios. Para dividir un grupo Crear equipos al azar, y para organizar un torneo Cuadro del torneo.