Convierte SVG a PNG

Sube un archivo SVG y descárgalo como PNG a la resolución que prefieras, con fondo transparente, blanco o negro. Todo se queda en tu navegador: el archivo no se sube nunca.

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Para qué sirve

El SVG es un formato vectorial: perfecto para logotipos e iconos, pero muchas webs, documentos y aplicaciones solo aceptan imágenes de píxeles. Esta herramienta lo convierte en un PNG a la resolución que elijas, aprovechando la ventaja del vector: sin pérdida de calidad ni siquiera a tamaños enormes.

Limitaciones

El navegador no carga las fuentes externas ni las imágenes enlazadas dentro del SVG durante la conversión: si tu SVG las usa, conviértelas antes en trazados o incrústalas. Tu archivo no sale nunca de tu dispositivo.

La diferencia que cuenta: dibujo o rejilla de píxeles

Un SVG no contiene una imagen, contiene las instrucciones para dibujarla: «una línea de aquí a aquí, un círculo de este radio, rellena de este color». Por eso se agranda cuanto se quiera sin perder nitidez, y por eso un logotipo complejo puede pesar unos pocos kilobytes.

Un PNG es una rejilla de píxeles con una medida fija. Convertir significa por tanto elegir una resolución y congelarla: a partir de ese momento agrandar la imagen la vuelve borrosa. Es una pérdida que no se recupera, y por eso el SVG original hay que conservarlo incluso después de exportar el PNG.

A qué resolución exportar

El número depende de dónde acabe la imagen. Para la web conviene exportar al doble de la medida en la que se mostrará, porque las pantallas de alta densidad de los teléfonos y portátiles recientes mostrarían si no un logotipo pixelado. Para la impresión hacen falta unos 300 píxeles por pulgada: un logotipo de cinco centímetros de ancho quiere por tanto unos seiscientos píxeles.

Exportar más grande de lo necesario no daña la imagen pero sí el peso, que crece con el cuadrado: doblar el lado cuadruplica los píxeles. Si un PNG exportado pesa diez veces el SVG de partida, casi siempre la resolución elegida es más alta de la que hace falta.

Por qué el fondo sale negro, o desaparece

Muchos SVG no tienen fondo: tienen un fondo transparente de verdad, que en el PNG se conserva. Va perfecto en una página web, pero pegado en un documento con fondo oscuro un logotipo negro se vuelve invisible, y en algunos programas la transparencia se representa como negro.

La regla práctica es exportar dos versiones cuando un logotipo tiene que circular: una transparente, para quien lo ponga sobre cualquier fondo, y otra con fondo blanco para quien lo pegue en un documento. Es la petición que siempre llega después, y hacerla enseguida cuesta treinta segundos.

Las dos cosas que desaparecen en la conversión

Las tipografías no incorporadas: si el SVG escribe texto usando una fuente instalada en el ordenador de quien lo creó, el navegador que convierte usará otra cualquiera y el texto cambiará de forma. La solución, antes de exportar, es convertir el texto en trazados en el programa de diseño.

Las imágenes enlazadas, es decir las fotografías llamadas desde una dirección externa en vez de incorporadas: no se cargan, y en el PNG se ve un hueco. Son las dos causas de casi todas las conversiones que «salen mal», y en los dos casos el problema está en el SVG, no en la conversión.

Herramientas cercanas

Para cambiar de formato en general está Convertir imagen, para las medidas Redimensionar foto y para el peso Comprimir imagen. Si hace falta transparencia en una foto está Fondo transparente, y para generar un icono Crear el favicon.