Tiempo para saldar la deuda
Introduce el saldo, el tipo anual y cuánto pagas cada mes: descubre cuánto tardas y los intereses totales.
Para qué sirve
Práctico para ver lo que de verdad te «cuesta» una deuda o el saldo de una tarjeta: cuanto más baja es la cuota, más meses y más intereses. Subir la cuota lo acorta muchísimo.
Atención
Si la cuota es igual o inferior a los intereses mensuales, el saldo no baja nunca. Las tarjetas revolving tienen tipos altísimos: liquídalas en cuanto puedas.
Por qué el pago mínimo no termina nunca
La cuota mínima de una tarjeta revolving se calcula como un porcentaje del saldo, no como una cifra fija: cuando la deuda baja, baja también el mínimo, y la meta se aleja sola. Pagando siempre y solo el mínimo, un saldo de dos mil euros puede exigir más de diez años y devolver casi el doble de lo gastado.
Es el mecanismo que hace rentable ese producto para quien lo emite, y no está oculto: en muchos países el extracto debe indicar cuánto se tarda en cancelar pagando el mínimo. Es un número que casi nadie lee, y que casi siempre sorprende.
El umbral por debajo del cual no se sale
Si la cuota es igual o inferior a los intereses del mes, el capital no baja ni un céntimo: se paga para quedarse quieto. Una deuda de 3.000 euros al 18% anual genera unos 45 euros de intereses al mes; una cuota de 45 euros la deja ahí para siempre, una cuota de 50 la cancela en casi veinte años, una cuota de 100 en poco más de tres.
Es el punto en el que la gráfica deja de ser lineal: cada euro de más en la cuota vale mucho más que el euro anterior, porque va entero al capital. Es también la razón por la que pagar cincuenta euros más al mes puede acortar una deuda en años, no en meses.
En qué orden se cancelan varias deudas
Con varias deudas abiertas hay dos estrategias conocidas y las dos funcionan, por motivos distintos. El método avalancha paga primero la deuda con el tipo más alto, y matemáticamente es el que menos cuesta. El método bola de nieve paga primero la deuda más pequeña: cuesta algún euro más pero cierra una posición deprisa, y la sensación de avanzar es lo que mantiene el plan en pie.
En los dos casos la regla operativa es la misma: el mínimo en todas, y todo lo que sobre en una sola. Repartir el sobrante entre todas las deudas es el camino que alarga los plazos de cada una.
Antes de reunificar, mira el total
La oferta de juntar varias deudas en una sola cuota más baja es casi siempre un alargamiento del plazo. La cuota baja, y con ella la presión mensual, pero el total de intereses puede crecer bastante. El número que hay que pedir no es la cuota: es cuánto se devuelve en total, incluidos los gastos de apertura y los posibles seguros vinculados.
La reunificación tiene sentido cuando el tipo nuevo es realmente más bajo que el viejo y el plazo no se alarga. Si el plazo se duplica, lo que se ha comprado es tiempo, no ahorro.
Herramientas cercanas
Para un plan a plazos con capital e intereses separados está Cuadro de amortización; para el coste real de un préstamo Tipo nominal y TAE. Para poner en orden los gastos mensuales Presupuesto 50/30/20, y para el objetivo contrario Objetivo de ahorro.