¿Qué interés estás pagando en realidad?

«999 € o 20 cuotas de 55 €»: ¿cuánto cuesta de verdad? Introduce el importe, el número de cuotas y la mensualidad: obtén el tipo nominal y la TAE efectiva.

Cómo funciona

La herramienta busca el tipo mensual que iguala el valor actual de las cuotas al importe financiado (las mismas matemáticas de un préstamo con amortización francesa). El tipo nominal es ese tipo anualizado; la TAE añade las comisiones extra (iniciales y mensuales) y las convierte en el coste porcentual anual efectivo.

Por qué importa la TAE

Es el único número que permite comparar ofertas distintas. Un plan «sin intereses» con 50 € de comisiones fijas no es gratis en absoluto: prueba a introducirlas y mira la TAE.

Nota

El cálculo supone cuotas mensuales constantes y vencidas. Herramienta informativa: lo que cuenta es el contrato.

Por qué dos tipos para la misma cuota

El tipo nominal es el puro: aquel con el que se calculan los intereses sobre el capital, y nada más. La tasa anual equivalente responde a otra pregunta, es decir cuánto cuesta realmente la operación, y mete dentro todo lo que se paga por obtener el préstamo: comisión de apertura, gastos de cobro de la cuota, impuestos, y los seguros cuando son obligatorios para conseguir esa financiación.

Por eso la TAE es siempre igual o superior al tipo nominal, y por eso la distancia entre los dos dice cuánto pesan los gastos accesorios. Un nominal del 6% con una TAE del 6,3% es un producto limpio; un nominal del 6% con una TAE del 12% es un producto en el que el grueso de la ganancia no está en los intereses.

El «tipo cero» que no es cero

Es el caso que hizo obligatoria la TAE por ley. Una financiación al 0% nominal con cien euros de comisión de apertura y dos euros al mes de gastos de cobro tiene una TAE de varios puntos porcentuales, porque esos gastos se comportan exactamente como intereses: se pagan por tener el dinero antes. En un importe pequeño el efecto es brutal, porque el mismo gasto fijo se reparte sobre menos capital.

El plazo juega en la dirección contraria y eso confunde: un gasto fijo repartido en veinticuatro meses incide menos que en seis. Por eso alargar una financiación puede bajar la TAE y subir el total devuelto. Los dos números responden a dos preguntas distintas, y la que suele importar es la segunda.

Lo que la TAE deja fuera de todos modos

No todo entra en la cuenta. Quedan fuera los seguros facultativos, es decir los que se pueden rechazar sin perder la financiación, y quedan fuera los costes eventuales: los intereses de demora, los gastos de reclamación, la comisión por amortización anticipada. Son justo las partidas con las que uno se encuentra cuando algo no sale según lo previsto.

Hay además una pregunta práctica que conviene hacer siempre sobre los seguros: si lo rechazo, ¿me dan igualmente el préstamo, y en las mismas condiciones? Si la respuesta es sí, la póliza queda fuera de la TAE y es una elección libre; si es no, tiene que estar dentro. Preguntarlo por escrito es la forma más rápida de saber qué tipo de oferta se tiene delante.

Al final, decide un solo número

La TAE sirve para comparar, pero la cifra que hay que mirar antes de firmar es el total que se devuelve: capital más todos los gastos, que en la ficha informativa europea aparece completo. Dos ofertas con TAE parecidas pueden tener totales distintos si tienen plazos distintos, y el total es el único número que no se puede interpretar.

La ficha que los contiene todos es estándar en toda la Unión Europea para el crédito al consumo, precisamente para poder compararla línea a línea entre entidades distintas. Hay que pedirla antes de firmar, no después: es un derecho, y es gratis.

Herramientas cercanas

Para ver cómo se divide cada cuota está Cuadro de amortización, y para las deudas en curso Tiempo para cancelar una deuda. Para una hipoteca Cuánta hipoteca me puedo permitir y Amortización anticipada.