Círculo de quintas

Elige una tonalidad mayor: descubre cuántas alteraciones tiene, su relativo menor y los acordes que la componen.

Para qué sirve

El círculo de quintas es la herramienta clave de la teoría musical: muestra las tonalidades, sus alteraciones (sostenidos/bemoles) y los acordes «de la familia» que suenan bien juntos.

Cómo se usa

En cuanto eliges una tonalidad, ves la armadura, el relativo menor (que comparte las mismas notas) y los grados I-ii-iii-IV-V-vi, los acordes más usados en esa tonalidad.

Por qué es un círculo

Subiendo de quinta en quinta desde una nota y siguiendo — Do, Sol, Re, La, Mi… — a los doce pasos se vuelve al Do de partida. No es casualidad: doce quintas y siete octavas cubren casi exactamente la misma distancia, y el temperamento igual redondea ese «casi» hasta que el círculo se cierra. Es el mismo redondeo que permite a un piano tocar en todas las tonalidades.

En cada paso en sentido horario se añade un sostenido, en cada paso antihorario un bemol, y las alteraciones aparecen siempre en el mismo orden. Por eso la armadura se lee de un vistazo: contando los sostenidos o los bemoles se sabe enseguida en qué tonalidad se está.

Las tonalidades que se parecen están cerca

Dos tonalidades adyacentes en el círculo comparten seis notas de siete, y eso explica casi toda la música popular. Modular a la tonalidad vecina suena natural, porque cambia una sola nota; saltar al otro lado del círculo suena como un desgarro, y es un efecto que se usa a propósito.

De ahí también la elección de los acordes: los tres acordes mayores más usados de una tonalidad son ella y sus dos vecinas en el círculo, es decir el primer, el cuarto y el quinto grado. Do, Fa y Sol son adyacentes, y por eso miles de canciones usan exactamente esos tres.

La relativa menor, y por qué no es otra tonalidad

Cada tonalidad mayor tiene una relativa menor que usa exactamente las mismas notas, tres semitonos más abajo: Do mayor y La menor no tienen ninguna alteración. Lo que cambia no son las notas sino el centro de gravedad, es decir la nota sobre la que la música se posa.

Por eso una canción puede pasar de alegre a melancólica sin que nadie cambie de tonalidad: basta hacer terminar las frases en La en vez de en Do. Y explica también por qué la armadura por sí sola no dice si una pieza es mayor o menor: hay que mirar cómo empieza y sobre todo cómo termina.

Para qué sirve de verdad, en la práctica

Para transportar: sabiendo que el círculo es simétrico, se mueven todos los acordes el mismo número de pasos. Para improvisar: las notas de la tonalidad son las que no llevan alteraciones respecto a la armadura, y las tonalidades vecinas ofrecen la nota de más que colorea una frase.

Y para escribir un giro de acordes que funcione: el movimiento más fuerte de la armonía occidental es el antihorario, es decir por quintas descendentes, y el giro que cierra casi cualquier pieza es exactamente ese. El círculo no es una tabla que memorizar, es un mapa que dice qué pasos suenan cerca y cuáles lejos.

Herramientas cercanas

Las notas de cada escala están en Escalas musicales, las de cada acorde en Notas de un acorde. Para construir un giro está Progresiones de acordes, para cambiar de tonalidad Transportar acordes y para las distancias Intervalos musicales.