Contador de BPM (tap tempo)
Marca el ritmo de la música con el botón o con la barra espaciadora: aparecerá el tempo en BPM.
Para qué sirve
Para saber el tempo (BPM) de una canción sin ningún aparato: marca el ritmo con la música y la media de tus toques da las pulsaciones por minuto. Útil para DJ, músicos y para practicar el ritmo.
Consejo
Marca al menos 4-8 veces para una lectura más precisa. Pulsa «Reiniciar» para empezar de cero con otra canción.
Por qué la media mejora golpeando más veces
Cada toque llega unas milésimas antes o después del pulso real, y ese error es aleatorio: algunos se adelantan, otros se retrasan. Al promediar muchos intervalos los errores se compensan entre sí, y el número se estabiliza. Con cuatro toques la estimación baila unas unidades, con doce o dieciséis se asienta en el decimal.
De ahí la regla práctica: seguir golpeando hasta que el número deje de moverse. Y si uno se pierde, mejor poner a cero que corregir: un solo toque muy fuera de tempo desplaza la media más de lo que diez toques buenos consiguen arreglar.
El número correcto y sus múltiplos
Una pieza a 140 BPM puede salir como 70 o como 280 según dónde se golpee, y ninguna de las tres respuestas es errónea: son el mismo tempo leído en subdivisiones distintas. La manera de no confundirse es golpear siempre en el pulso que marcarías con el pie, es decir la pulsación que el cuerpo siente primero.
El caso ambiguo por excelencia es la música en seis por ocho, como muchas baladas y valses lentos, donde se puede contar en dos o en seis y los dos números difieren en tres veces. Y hay una ambigüedad de género: en el drum and bass el bombo sugiere la mitad del tempo real, y por eso las piezas a 174 BPM se leen a menudo como 87.
Para qué sirve conocer el tempo
Para mezclar dos temas, que es el uso histórico: sin tempos cercanos la transición no se sostiene, y el software de DJ necesita el número antes incluso que la pista. Para entrenar: correr y caminar tienen una cadencia, y una lista construida sobre los BPM adecuados mantiene el ritmo mejor que cualquier ánimo. Para tocar encima, ajustando el metrónomo o el secuenciador al mismo valor.
Y para sincronizar los efectos: el delay y la reverberación a tempo se oyen como profundidad y no como repetición, pero para calcularlos hace falta el BPM. Por eso esta página es casi siempre el primer paso de una cadena, no el último.
Cuando la pieza no tiene un solo tempo
Mucha música tocada en directo respira: acelera en los estribillos, frena en los finales, y un número único no la describe. En ese caso conviene medir un tramo cada vez y aceptar que el valor es una indicación, no una constante.
La música producida en estudio sobre una rejilla, en cambio, casi siempre tiene un tempo rigurosamente fijo, a menudo un número redondo. Si la medida da 119,7 en un tema moderno, el tempo real es casi con seguridad 120, y la diferencia está toda en tus toques. Es una buena comprobación de cordura: redondear al número redondo cercano es casi siempre lo acertado, salvo en las grabaciones antiguas.
Herramientas cercanas
Para mantener el tempo encontrado está Metrónomo, y para convertirlo en los milisegundos de los efectos De BPM a milisegundos. Para la parte musical Progresiones de acordes y Escalas musicales.