Metrónomo online
Ajusta los BPM con el deslizador o con el tap tempo, elige los tiempos por compás y toca a tiempo: el primer tiempo va acentuado y el indicador late en cada clic.
100 BPM
Por qué se acentúa el primer tiempo
El clic más agudo marca el inicio de cada compás y te ayuda a «sentir» el compás de la canción: 4 tiempos te dan el clásico 4/4 del pop y del rock, 3 te dan el compás de vals y 6 encaja con las canciones en 6/8. Si solo quieres un clic constante sin referencia de compás, elige 1: todos los tiempos sonarán igual. La forma más eficaz de limpiar un pasaje difícil es practicarlo despacio (incluso a 60–70 BPM) y subir el tempo 5 BPM cada vez.
Cómo usar el tap tempo
¿No sabes los BPM de una canción? Pulsa el botón «Tap tempo» al ritmo de la música, al menos 4–5 veces seguidas: el metrónomo hace la media de los intervalos entre tus pulsaciones y fija el tempo correspondiente. Si pierdes el pulso, para un par de segundos y vuelve a pulsar: la cuenta se reinicia automáticamente.
Por qué tocar con metrónomo es difícil
No es falta de sentido rítmico: es que el metrónomo no se adapta. Tocando solo se frena imperceptiblemente en los pasajes difíciles y se acelera en los fáciles, y sin una referencia externa uno no se da cuenta. El clic lo hace evidente, y la sensación inicial es la de ir siempre tarde.
El remedio no es más concentración sino bajar el tempo: se elige una velocidad a la que el pasaje sale limpio siempre, y se sube de dos en dos o de cuatro en cuatro BPM. Es el único método que funciona, y vale para cualquier instrumento. Tocar rápido y sucio enseña a tocar sucio.
El golpe que falta es el que enseña
La forma más eficaz de usar el metrónomo no es hacerlo sonar en cada pulso, sino quitarlo. Puesto a la mitad de tempo, el clic cae solo en el primer y el tercer tiempo y el resto lo tienes que sostener tú: es mucho más difícil, y quien lo aguanta ha interiorizado de verdad la pulsación.
El paso siguiente es ponerlo en los tiempos débiles, es decir el segundo y el cuarto: es la sensación del swing y del backbeat, y es como trabajan los músicos de estudio. Al principio el oído se pierde y le da la vuelta a la percepción, y ese momento de desconcierto es exactamente el ejercicio.
De dónde viene el número
El metrónomo mecánico es de 1815, patentado por Maelzel, y por eso en las partituras se sigue leyendo M.M., «metrónomo de Maelzel», delante del número. Beethoven fue el primer gran compositor que escribió los tempos en cifras, y sus valores todavía se discuten porque parecen más rápidos de como se tocan hoy sus obras.
Los nombres italianos de los tempos siguen siendo el idioma común: largo en torno a cuarenta o sesenta pulsos, andante entre setenta y cien, allegro entre ciento veinte y ciento sesenta, presto por encima. Son franjas orientativas, no definiciones: entre dos ediciones de la misma sinfonía el número cambia, el nombre no.
Cuando el clic no basta
Si estás grabando, el metrónomo hay que sustituirlo por la rejilla del programa, porque lo que importa es que las pistas queden alineadas entre sí. Y si estás tocando música que respira, es decir casi toda la clásica y buena parte de la acústica, el metrónomo sirve en el estudio pero no en la interpretación: allí el tempo lo sostiene la frase, no el clic.
Hay por último un uso que no es musical: el metrónomo es una herramienta de entrenamiento. Correr, remar, saltar a la comba o hacer ejercicios a ritmo constante funciona mejor con una referencia externa, y el esfuerzo se reparte de forma más uniforme.
Herramientas cercanas
El tempo de una pieza se encuentra con Contador de BPM, y los milisegundos de los efectos con De BPM a milisegundos. Para practicar están Escalas musicales y Progresiones de acordes, y para los intervalos a tempo Temporizador de intervalos.