Convertir un archivo de audio
Convierte un archivo de audio (WAV, M4A, FLAC, OGG, AAC…) a MP3, M4A o WAV, directamente en tu navegador. El archivo nunca se sube a internet.
WAV, M4A, FLAC, OGG, AAC, MP3…
Qué formato elegir
MP3 es el estándar universal: ligero y compatible con cualquier dispositivo. M4A (AAC) ofrece algo más de calidad con el mismo tamaño, ideal en Apple. WAV no tiene pérdidas (idéntico al original) pero pesa mucho más: útil para editar o archivar, no para escuchar a diario.
Una nota sobre la calidad
Convertir de un formato comprimido (p. ej. M4A) a MP3 no «recupera» la calidad ya perdida: como mucho la mantiene. Para conseguir el mejor resultado parte siempre del archivo de mayor calidad que tengas.
Qué ocurre realmente en una conversión
Un formato comprimido con pérdida, como MP3 y AAC, no contiene todos los sonidos originales: tira lo que el oído no consigue oír porque queda tapado por otros sonidos más fuertes. Ese trabajo no se puede deshacer, así que convertir un MP3 a WAV no recupera nada. Produce un archivo más grande con exactamente el mismo contenido.
Peor todavía: convertir de un formato comprimido a otro hace dos veces: el segundo paso tira cosas que el primero ya había dejado al límite. El resultado se oye sobre todo en los sonidos que se sostienen, como los platos de la batería y las voces agudas, donde aparece un timbre acuoso.
Las tres reglas que evitan problemas
Parte siempre del archivo de mayor calidad que tengas, no de la copia más cómoda. Convierte una sola vez, al final del trabajo y no en medio. Y si tienes que editar el audio, llévalo a WAV al principio, trabaja allí y comprime solo al final: es la secuencia que menos pierde.
Hay una sola conversión que no quita nada, y es la que va a un formato sin pérdida como el FLAC: comprime como un zip, así que el archivo pesa la mitad que un WAV y las muestras son idénticas. Es la opción correcta para el archivo, no para mandarle un archivo a alguien que solo tiene que escucharlo.
Qué formato para qué uso
El MP3 es el formato que se abre en todas partes, autorradios y dispositivos viejos incluidos: cuando el archivo tiene que funcionar en algo que no conoces, es la opción segura. M4A, es decir AAC, a igualdad de peso suena mejor, y es el formato nativo del mundo Apple y de casi todos los vídeos. WAV es la base sin comprimir desde la que se trabaja. FLAC es el archivo sin pérdida.
El bitrate es el mando que fija el compromiso: por debajo de 128 kilobits por segundo un MP3 se oye comprimido con auriculares, en torno a 192 la diferencia es difícil de captar para la mayoría, por encima de 320 ya no hay nada que ganar. Para el habla, en cambio, bastan valores mucho más bajos, y por eso los pódcast pesan tan poco.
Las cosas que se pierden por el camino
Las etiquetas, es decir título, artista, álbum y carátula: muchas conversiones se las llevan detrás, pero no todas, y encontrarse una carpeta de archivos «pista 01» es la sorpresa típica. Merece la pena comprobarlas antes de borrar los originales.
Y los canales: un archivo estéreo convertido a mono reduce el peso a la mitad y es perfecto para el habla, pero en una grabación musical quita toda la profundidad y no hay vuelta atrás. En la dirección contraria, convertir un mono en estéreo no añade nada: duplica la misma señal en dos canales y dobla el peso.
Herramientas cercanas
Para recortar está Cortar audio, para unir varios archivos Unir audio y para la velocidad Cambiar velocidad del audio. Para el audio dentro de un vídeo Extraer audio del vídeo, y para medir cuánto suena Volumen del vídeo.