Cortar audio
Recorta una parte de un archivo de audio o MP3 eligiendo el inicio y el final, escucha la vista previa y descarga el resultado. Todo funciona en tu navegador.
MP3, WAV, M4A, OGG…
Para qué sirve cortar un audio
Recortar una pista viene bien para quedarte solo con el estribillo de una canción, aislar una frase de una entrevista, crear un tono de llamada o eliminar silencios y partes inútiles al principio y al final de una grabación.
Por qué la descarga es en WAV
WAV es un formato sin pérdidas que se puede leer en todas partes. Si necesitas un MP3 más ligero, puedes convertirlo después: WAV es el mejor punto de partida porque no añade más pérdida de calidad.
Dónde cortar, para que el corte no se oiga
El punto correcto no es donde acaba la palabra, sino donde el sonido está ya cerca del silencio. Cortar mientras un sonido todavía suena deja un escalón neto en la onda, y el oído lo percibe como un clic seco: es el defecto más común de un montaje hecho deprisa.
En el habla el mejor sitio es dentro de la pausa entre dos frases, pero no pegado a la palabra: una décima de segundo de respiración antes y después hace el corte invisible y la frase natural. En música, en cambio, el corte va en el golpe, es decir al principio de un compás, porque ahí el oído espera un cambio.
El fundido es casi siempre la solución
Incluso cortando en el punto correcto, un fundido de pocos milisegundos al principio y al final elimina cualquier clic residual: es la misma corrección que los programas de montaje aplican por defecto, a menudo sin decirlo. No se oye como un efecto, porque es demasiado breve para percibirse.
Para un tono de llamada o para un fragmento que se repite en bucle hace falta lo contrario: el final tiene que engancharse con el principio, así que el corte debe caer en una duración musical entera y los fundidos deben quedarse cortísimos, o el punto de unión se oye en cada vuelta.
Por qué WAV, y cuándo conviene otra cosa
El WAV contiene las muestras tal como son, sin comprimir: es el formato adecuado del que partir para cualquier trabajo posterior, porque no añade pérdida a la que el archivo de origen ya tuviera. Cada paso por un formato comprimido, en cambio, vuelve a comprimir desde cero y quita algo de calidad, incluso cuando el archivo no se modifica.
El coste es el peso: unos diez megabytes por minuto en estéreo a calidad de CD, frente al megabyte escaso de un MP3. Para el archivo o para el paso siguiente va perfecto; para enviarlo por correo o por un chat conviene convertirlo, una sola vez y al final.
Las dos cosas que se olvidan antes de descargar
El volumen: un trozo sacado de un tema grabado bajo suena mucho más flojo que uno tomado de un tema moderno, y en una colección de clips la diferencia salta al oído. Merece la pena compararlo con los demás antes de darlo por terminado.
Y los derechos de autor: recortar el estribillo de una canción para uso personal es una cosa, publicarlo o usarlo de fondo en un vídeo es otra, y los sistemas de reconocimiento automático de las plataformas detectan incluso unos pocos segundos. Un fragmento corto no es automáticamente libre: la brevedad no es por sí sola una excepción legal.
Herramientas cercanas
Para unir varias pistas está Unir audio, para cambiar de formato Convertir audio y para la velocidad Cambiar velocidad del audio. Para grabar de cero Grabadora de voz, y para el audio dentro de un vídeo Extraer audio del vídeo.