Calculadora de desarrollos de bici

Introduce platos, piñones y rueda: para cada combinación obtienes los metros por pedalada y la velocidad a la cadencia que elijas.

Qué es el desarrollo

Son los metros que recorres con una vuelta completa de pedal: circunferencia de la rueda × dientes del plato ÷ dientes del piñón. Un 50×11 con ruedas de carretera avanza casi 9,6 m por pedalada; un 34×28 unos 2,6: ese es tu abanico de desarrollos.

Comparar casetes

Antes de comprar un casete nuevo (o pasarte a monoplato), compara los rangos: ¿necesitas más facilidad para subir (un desarrollo mínimo más corto) o más punta (uno máximo más largo)? Mira también los saltos entre piñones contiguos: saltos pequeños = siempre la cadencia adecuada.

Cadencia

La velocidad es desarrollo × cadencia: a 90 rpm cada metro de desarrollo vale 5,4 km/h. Los ciclistas entrenados pedalean a 80-100 rpm; ir por debajo de 70 en subidas largas castiga más los músculos que los pulmones.

Por qué el desarrollo métrico y no la relación

Decir «50 por 11» no significa nada hasta que se conoce la rueda: la misma relación en una rueda de 700 y en una de 26 pulgadas da velocidades distintas. El desarrollo métrico junta las tres cosas que cuentan — plato, piñón y circunferencia — y devuelve un solo número, los metros recorridos por pedalada, que se puede comparar entre bicicletas distintas.

Es también el número que permite responder a la pregunta práctica: a noventa pedaladas por minuto, cada metro de desarrollo vale 5,4 km/h. Con siete metros de desarrollo se va por tanto a unos 38 por hora, y de ahí todo lo demás se lee de cabeza.

La cadencia es una elección, no un dato

La misma velocidad se puede hacer con un desarrollo largo y pocas pedaladas o con uno corto y muchas: en el primer caso lo pagan las piernas, en el segundo el aliento y el corazón. Los ciclistas entrenados suelen estar entre las ochenta y las cien pedaladas por minuto porque en esa franja el músculo se fatiga menos, pero no existe un número correcto para todos.

En subida la cadencia baja de forma natural y el problema pasa a ser otro: si el desarrollo más suave que se tiene obliga a bajar de sesenta pedaladas, la subida se hace a fuerza, y las rodillas lo notan. Es la razón principal por la que merece la pena mirar los desarrollos antes de apuntarse a una marcha de montaña.

El número que hay que mirar al cambiar de casete

No los dientes, sino el rango: qué desarrollo mínimo se obtiene y cuál máximo. El mínimo dice si se conseguirá subir, el máximo si se podrá empujar en bajada sin quedarse sin desarrollo. Casi siempre quien cambia de casete quiere el mínimo más corto, y al mismo tiempo descubre que los saltos entre marchas se vuelven más amplios.

Ese es el compromiso de fondo: rango amplio o saltos cerrados, no las dos cosas. Un casete con pocos dientes de diferencia entre un piñón y el siguiente permite quedarse siempre en la cadencia preferida, pero no tiene desarrollo para una subida dura; uno de rango amplio sube en cualquier sitio y en llano obliga a saltar entre dos cadencias incómodas.

El monoplato, y qué se pierde de verdad

Quitar el plato pequeño lo simplifica todo: menos mandos, menos ajustes, ninguna cadena que se caiga. A cambio se pierde parte del rango, y para recuperarlo hacen falta casetes muy amplios, con los saltos consiguientes. En una bici de montaña o de gravel normal, donde la cadencia ya es irregular y el rango hace falta entero, casi siempre es una buena elección.

En una bici de carretera pura, donde se pasan horas en llano a cadencia constante, los saltos amplios se notan más, y por eso el doble plato resiste. En los dos casos la cuenta que conviene hacer antes de comprar es la del desarrollo mínimo: si en la subida de casa el desarrollo más suave no basta, ninguna otra ventaja lo compensa.

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