Test de micrófono

¿Funciona tu micrófono? Habla y mira cómo se mueve la barra. Con selector de micrófono y monitorización por auriculares. Nada sale de tu navegador.

Cómo funciona

Permite el acceso al micrófono y habla: la barra muestra el nivel de tu voz en tiempo real, con un indicador de pico. Si la barra se mueve cuando hablas, en la llamada te oirán.

Monitorización

Al activar «monitorizar por auriculares» oyes tu propia voz en directo: útil para saber CÓMO suenas. Ponte los auriculares o provocarás acoplamiento.

Privacidad

El audio no se graba ni se envía nunca a ninguna parte: el análisis ocurre en tu navegador y se detiene al cerrar la página.

Las tres causas casi seguras de un micrófono mudo

La primera es el permiso: el navegador lo pide una vez y recuerda la respuesta, así que si algún día pulsaste «bloquear» ya no volverá a preguntarlo. Se arregla desde el icono del candado o de la cámara en la barra de direcciones. La segunda es el dispositivo equivocado: con los auriculares conectados el sistema puede haber seleccionado el micrófono del portátil, o al revés, y se elige de la lista.

La tercera es el uso exclusivo: en Windows y en Mac un programa de videollamada dejado abierto en segundo plano puede tener ocupado el micrófono, y ningún otro consigue usarlo. Cerrar del todo ese programa, no solo su ventana, es lo que funciona en la mayoría de los casos.

Qué dice realmente la barra

Que la señal llega, no que se oiga bien. Un nivel que apenas se mueve cuando hablas normal significa que quien te escucha tendrá que subir el volumen, y al subirlo se llevará también el ruido de la habitación. Un nivel que toca siempre el tope significa que la señal es demasiado fuerte y la voz sale distorsionada, y ahí bajar el volumen de escucha no sirve: lo que hay que bajar es la ganancia de entrada, en los ajustes del sistema.

La zona correcta es aquella en la que la barra se queda a la mitad al hablar normal y solo se acerca al máximo cuando alzas la voz. Es el mismo principio de un técnico de sonido ajustando niveles antes de un concierto: se deja margen para los picos.

Por qué te oyen mal aunque la barra se mueva

El problema casi siempre es la sala, no el aparato. Una habitación con paredes desnudas y pocos muebles devuelve el sonido, y la voz llega lejana y retumbante: cortinas, alfombras, un sofá o incluso una estantería llena cambian el resultado más que un micrófono nuevo.

El otro factor es la distancia: al doblar la distancia al micrófono el nivel de la voz baja seis decibelios, mientras que el ruido de la habitación se queda igual. Por eso hablar a veinte centímetros de un micrófono barato suena mejor que hablar a un metro de uno caro, y por eso los auriculares con micrófono en varilla funcionan bien pese a ser diminutos.

El acople, y de dónde nace

La escucha por auriculares sirve para oírse como te oyen los demás, pero sin auriculares el sonido del altavoz vuelve a entrar en el micrófono, se amplifica, sale otra vez, y en un segundo arranca el pitido: es el efecto Larsen, el mismo de los micrófonos en un escenario. No estropea nada, pero hay que apagarlo enseguida.

En las videollamadas el mismo mecanismo produce eco para quien te escucha: su voz sale por tus altavoces, tu micrófono la recoge y se la devuelve. La cancelación automática de los programas de llamada lo atenúa, pero el remedio seguro son los auriculares.

Herramientas cercanas

Para probar la cámara está Test de la webcam, para grabar de verdad Grabadora de voz. Para trabajar el audio están Cortar audio, Convertir audio y, para medir el volumen de un vídeo, Volumen del vídeo.